Cuánto cuesta el mantenimiento web: precios reales y qué incluye

Te cuento cuánto cuesta mantener una página web con cifras reales: qué incluye un mantenimiento serio, de qué depende el precio y qué pasa si no lo contratas.

Técnico conectando cables de red en un armario de servidores
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La respuesta corta, para que no tengas que bucear: mantener una página web cuesta desde unas pocas horas al mes en una web sencilla hasta una dedicación seria en una tienda o una aplicación. En mi caso las cifras son públicas: pack mensual de 20 horas a 38 €/h sin IVA, o trabajo puntual a 45 €/h. La respuesta larga, la que te permite juzgar cualquier presupuesto de mantenimiento que te llegue, es este artículo.

Qué es exactamente el mantenimiento web (y qué no es)

Una web publicada no es un folleto impreso: es software en producción. El servidor actualiza su versión de PHP, las dependencias publican parches de seguridad, los bots prueban tu formulario cada noche y el navegador que usan tus clientes cambia cada mes. El mantenimiento web es el trabajo de que todo eso ocurra sin que tu negocio lo note.

Conviene separarlo de dos cosas con las que se confunde. No es el hosting: el alojamiento es el alquiler del servidor, un coste fijo que pagas a un proveedor y que debe estar a tu nombre. Y no es un rediseño: cambiar la web de arriba abajo es un proyecto aparte, con su presupuesto propio. El mantenimiento es la rutina que mantiene vivo lo que ya tienes.

Un mantenimiento serio incluye, como mínimo:

  • Actualizaciones con criterio. El CMS o el framework, los plugins y las dependencias, actualizados probando que nada se rompe. Actualizar sin probar es jugársela; no actualizar es acumular vulnerabilidades conocidas.
  • Seguridad. Parches aplicados cuando salen, no cuando alguien se acuerda. Una vulnerabilidad conocida y sin parchear es una puerta con la llave puesta.
  • Copias de seguridad probadas. Una copia que nadie ha intentado restaurar jamás no es una copia: es una esperanza. La diferencia se descubre siempre el peor día.
  • Vigilancia. Saber que la web se ha caído antes de que te lo diga un cliente, y actuar.
  • Soporte y pequeños cambios. El texto que hay que tocar, la sección nueva, el formulario que ha dejado de llegar. Cosas de una hora que, sin nadie al otro lado, se quedan meses pendientes.

Si un presupuesto de mantenimiento no detalla estas partidas, no puedes compararlo con nada, exactamente igual que pasa con el presupuesto de una página web: un número sin desglose no es información.

Cuánto cuesta: mis cifras, para que tengas una referencia real

Los artículos sobre precios suelen esconder el precio. Aquí van los míos, que son públicos y están enteros en la página de tarifas:

  • Pack de mantenimiento, 20 horas al mes a 38 €/h sin IVA. Incluye correctivos, parches de seguridad, actualización de dependencias, respuesta en 48 horas laborables, reunión de seguimiento mensual e informe de horas y trabajo entregado.
  • Packs de 40 y 80 horas para proyectos que además de mantenerse evolucionan: mejor tarifa por hora (32 y 28 €/h) y respuesta más rápida.
  • Trabajo puntual a 45 €/h, con bolsa mínima de 5 horas, para quien no quiere cuota mensual y solo necesita arreglos de vez en cuando.

Sin permanencia: los packs se facturan por meses naturales y se cancelan avisando con 15 días. Si un mes no me necesitas, cancelas y no pagas.

¿Cuántas horas necesita tu web? Esa es la pregunta de verdad, y no se puede responder sin mirarla. Una web corporativa tranquila puede vivir con pocas horas al mes; una tienda online que cobra dinero y guarda datos de clientes, o una aplicación con integraciones que dependen de sistemas ajenos, necesita bastantes más. Por eso empiezo siempre con una revisión del estado real antes de dar una cifra.

De qué depende el precio del mantenimiento

Cuando compares presupuestos de mantenimiento, lo que explica las diferencias casi siempre es esto:

  • Qué web es. No cuesta lo mismo vigilar una web de presentación que una tienda con pasarela de pago o una aplicación con usuarios. Más piezas móviles, más superficie que puede fallar.
  • Quién la hizo y cómo. Una web bien construida se mantiene barata; una montada a base de plugins acumulados o código sin criterio convierte cada actualización en una aventura. El mantenimiento hereda la calidad del desarrollo.
  • Integraciones con terceros. Si tu web habla con un CRM, un ERP o una pasarela, cada cambio del otro lado te afecta. Alguien tiene que enterarse y adaptar la pieza antes de que el fallo llegue al cliente.
  • Quién lo hace. Una centralita que reenvía tickets no es lo mismo que un desarrollador que entiende el código, aplica el parche y comprueba que nada se ha roto. Se nota en el precio y, sobre todo, se nota el día del problema.

Qué pasa si no contratas mantenimiento

Nada, durante un tiempo. Y ese es justo el problema: el deterioro es silencioso. Las dependencias acumulan vulnerabilidades publicadas, el formulario empieza a tragar spam, la copia de seguridad dejó de ejecutarse hace meses sin que nadie lo sepa, y el día que el hosting actualiza PHP la web se cae un viernes por la tarde.

La alternativa al mantenimiento no es ahorrarse el dinero: es cambiar una rutina barata y aburrida por urgencias caras y con prisa. Arreglar una web hackeada, recuperar datos sin copia o resucitar una web caída en plena campaña cuesta, cada vez, más que meses de mantenimiento. Y hay costes que no se recuperan: el posicionamiento que pierde una web que Google encuentra caída o infectada, o la confianza del cliente al que le saltó el aviso de sitio no seguro.

No hace falta alarmismo, hace falta rutina. Una web mantenida se actualiza en pasos pequeños; una abandonada se arregla en una crisis. La diferencia de coste no está en la tarifa: está en el momento en que se paga.

Cómo leer un presupuesto de mantenimiento web

Cuatro comprobaciones antes de firmar ninguno, el mío incluido:

  1. Pide el desglose. Qué incluye la cuota: actualizaciones, seguridad, copias, soporte, horas de cambios. "Mantenimiento: X €/mes" a secas no es un presupuesto, es una cifra.
  2. Pregunta por las copias. Cada cuánto se hacen, dónde se guardan y cuándo se probó a restaurar la última. La respuesta a esa tercera pregunta te dice casi todo.
  3. Comprueba la propiedad. Hosting y dominio a tu nombre, accesos en tu poder. El mantenimiento es un servicio, no un secuestro: debes poder cambiar de proveedor sin rehenes.
  4. Desconfía de la cuota sin revisión. Quien te da precio sin haber mirado tu web está adivinando. Lo serio es revisar primero el estado real, contarte qué hay y presupuestar después.

Si quieres ese punto de partida, es exactamente como trabajo el mantenimiento web: revisión honesta del estado de tu web, aunque la hiciera otro, y a partir de ahí un plan con horas, precio público y sin permanencia. La primera consulta no se cobra.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta el mantenimiento de una página web al mes?

Depende de la web y de quién lo haga. Como referencia real: mi pack de mantenimiento son 20 horas al mes a 38 €/h sin IVA, con correctivos, parches de seguridad, actualización de dependencias e informe mensual. Para arreglos puntuales trabajo por horas sueltas a 45 €/h. Una web sencilla necesita menos horas; una tienda o una aplicación con integraciones, más.

¿Qué incluye un mantenimiento web serio?

Como mínimo: actualización del CMS o framework y de sus dependencias probando que nada se rompe, parches de seguridad, copias de seguridad que alguien ha probado a restaurar, vigilancia de que la web está en pie y soporte cuando algo falla. Si el presupuesto de mantenimiento no detalla qué incluye, no puedes compararlo con nada.

¿Es obligatorio tener mantenimiento web?

Obligatorio no es; recomendable, casi siempre. Una web es software en producción: acumula vulnerabilidades conocidas si no se actualiza, y el hosting, el navegador y las dependencias cambian aunque tú no toques nada. La alternativa al mantenimiento no es gratis: es pagar la urgencia el día que algo se rompe, que suele costar más que meses de rutina.

¿El mantenimiento incluye el hosting y el dominio?

Normalmente no, y conviene que vayan separados: el hosting y el dominio deben estar contratados a tu nombre y en tus cuentas, no en las de quien te mantiene la web. Son costes fijos aparte que van del orden de decenas de euros al año por el dominio y desde unos pocos euros al mes por el alojamiento, según lo que la web necesite.

¿Puedo contratar mantenimiento para una web que hizo otra persona?

Sí. Lo profesional es empezar por una revisión del estado real de la web: versiones, seguridad, copias y deuda acumulada. De ahí sale qué urge y cuántas horas al mes tiene sentido dedicarle. Desconfía de quien te da una cuota sin haber mirado la web: no puede saber lo que está comprometiendo.

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